Alumni y Colón protagonizarán esta noche (domingo) un choque de reyes cuando desde las 21 en la Plaza Manuel Ocampo se enfrenten en la Finalísima de la Liga Villamariense de Fútbol en su segunda edición.
Esta Copa, de carácter oficial, en caso de no tener definición en los 90 minutos determinará el campeón mediante los penales.
La división reserva también tendrá su Finalísima jugando Alumni – Fray Nicasio Gutiérrez de Dalmacio Vélez desde las 19.00 horas.
No habrá TV ni streaming por decisión de los clubes. Habrá transmisión radial desde las 20 con la FM Sport y Villa María Noticias a través del 91.7 del dial o bien con este enlace: www.fmsportvm.com.ar con los relatos de Miguel Angel Juan, los comentarios de Alberto Arce (p) y la cobertura desde vestuarios a cargo de Alberto Arce (h).
Alumni llega a la Finalísima con el envión intacto.
El campeón del Clausura se ganó su lugar a fuerza de convicciones, rendimiento sostenido y un plus anímico que, bien administrado, se transforma en confianza, seguridad y entusiasmo. Tiene para ofrecer todo aquello que lo condujo hasta aquí.
Su estructura defensiva fue la menos vencida de la temporada, un respaldo que explica gran parte del éxito. Desde el arco, Jonathan Scalzo transmite jerarquía y personalidad; en los laterales, el oficio por derecha de Patricio Peñaloza y la permanente proyección y sorpresa por izquierda de Franco Tejeda. En la zaga central, ante la ausencia del lesionado Nahuel Caler, Agustín Bencivenga y Federico Falco asumieron el desafío, siempre con Tomás Lorca como auxilio confiable cuando las circunstancias lo requirieron. Las expulsiones obligaron a modificar la conformación del fondo en distintos pasajes, pero aun así el equipo nunca resignó fortaleza.
En la zona media, la regularidad de Martín Trepat fue garantía y nexo imprescindible entre defensa y ataque, interpretando con precisión una función que demanda despliegue, lectura y sacrificio. El experimentado Nery Leyes llegó en el Clausura para adueñarse de un sector estratégico, potenciado además por la recuperación futbolística de Francisco Monetto. Valentín Giraudo aportó fútbol con intermitencias y cuando su luz se encendió iluminó el camino goleador de Fernando Molina y Matías Barolo: entre los tres firmaron 28 conquistas en el Clausura. Desde el banco, la zurda siempre peligrosa de Juan Pablo Galleguillo ofreció soluciones, protagonismo y decisiones cargadas de adrenalina y recompensa.
Colón, un regreso al lugar de privilegio
Colón de Arroyo Cabral conquistó el Apertura con autoridad y ahora va por todo. Quiere quedarse con la Finalísima y cuenta con argumentos sólidos para sostener esa ambición, aunque deberá suplir una ausencia sensible: la del lateral izquierdo Esteban Oliva, expulsado en la segunda semifinal ante Hipólito Yrigoyen.
Entre sus principales virtudes aparecen la seguridad de Leo Morales bajo los tres palos, la creciente presencia de Gastón Ripa y el cambio de ritmo y profundidad que ofrece Martín Arroyo, generalmente respaldado por el propio Ripa. A eso se suman los goles de los Barrionuevo (Martín y Genaro), distintos en concepción pero parecidos en eficacia. Cuando Benjamín Martínez está en cancha, su creatividad se transforma en el alimento futbolístico para que la libertad ofensiva de los Barrionuevo se traduzca en conquistas.
Ganó el Apertura con una suficiencia admirable, especialmente en semifinales frente a Rivadavia y Universitario, en el que fue su punto más alto del 2025. También demostró carácter fuera de casa: salió fortalecido de su localía ante Rivadavia, repitió en la final con Universitario y volvió a hacerlo en el Clausura frente a Yrigoyen, aunque esta vez el resultado lo dejó en el camino.
Alumni y Colón se verán las caras este domingo con un único premio: sentirse el mejor del año que acaba de despedirse. Será una final con historia, con tribunas colmadas y con el pulso acelerado, como se juegan las grandes definiciones por estos lados.
Noventa minutos —o quizá más si es que se necesitan penales (no hay alargue)— para escribir una página que no admite grises: uno tocará el cielo, el otro quedará a un paso. La Finalísima no espera. El año 2025 ya quedó atrás, pero reclama a su dueño.
Ph: (las fotografías son gentileza de Gonzalo Moreno).

