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CAMBIO DE MANDO

Adrián López transita por las últimas horas como presidente de Alumni. El club fortinero realizará el este sábado la Asamblea en la que renovará autoridades y ya está establecido que César Piccinini lo reemplazará en la conducción.

“Es una sensación extraña la que me toca atravesar, pero estoy convencido que estoy haciendo lo correcto, dando un paso al costado, permitiendo la renovación y la alternancia en la conducción del club, sabiendo que quedará en muy buenas manos. Dediqué mucho tiempo a la dirigencia antes de asumir la presidencia, en la que estoy desde 2021; antes había ocupado otros cargos en distintas comisiones directivas, también atravesé por una experiencia de gerenciamiento y si le sumamos el tiempo en el que fui futbolista estamos hablando de toda una vida relacionada con Alumni”, sostiene Adrián López en el Bar de los Recuerdos, ese recinto de Tucumán y Rivadavia elegido por muchas familias para compartir meriendas o desayunos, o bien animar una charla, café mediante.

Allí también concurre el ambiente futbolero villamariense, animando conversaciones en las que Adrián López muchas veces se “prende” con la pasión, fervor y entusiasmo que lo caracteriza.

Ni falta hace grabar la entrevista. Es soltarle una pregunta y después el diálogo fluye mientras el invierno avanza rumbo a las últimas noches de junio.

-¿Se va tranquilo?

-Absolutamente, sabiendo que entregué todo mi esfuerzo y también que de Alumni uno nunca se va del todo. Por Alumni pasaron Daniel Esper, Lalo Rodríguez, Nilbio Yuón´, Elio Hidalgo, se fueron y volvieron; y después estuvieron “Tati” (Rodríguez), Fabián (Yuón), Sergio (Hidalgo). Vieron, sólo hay que mirar alrededor para percibir que siguen estando aquí o dejaron semillas.  César (Piccinini) me acompañó durante mi presidencia y él sabe que puede contar conmigo, pero creo que para estar en la conducción necesita a alguien que le resulte incondicional y tenga la misma disponibilidad y entusiasmo. Yo estaré siempre y él lo sabe.

-¿Qué puede aportarle Piccinini a Alumni?

-Muchísimo. Lo veo con ganas, muy entusiasmado con la posibilidad de crecer. Esto es algo consensuado, hay unanimidad para que “Picci” sea el nuevo presidente. Tiene en la cabeza un proyecto con el fútbol infantil y juvenil que es revolucionario, que demandará una gran inversión, una dedicación casi absoluta porque representa incorporar seis nuevas divisiones para competir en los torneos de la AFA. Y eso equivale a incorporar más de 100 pibes, sumar más entrenadores y preparadores físicos, viajes, partidos, indumentaria, toda una logística sin precedentes en la historia de Alumni. Representará una inversión enorme.

-¿El Regional Federal Amateur de primera división lo seguirá teniendo a Alumni como animador?

-Es una pregunta para César (Piccinini), pero entiendo que sí. Alumni siempre quiso estar, cuando ganó el derecho en la cancha y también cuando decidimos pedir una licencia para jugar este torneo. No lo hablamos con profundidad, pero seguro que Alumni lo jugará y traerá refuerzos, como ocurrió siempre. Eso será a futuro, en realidad en el corto plazo, ahora estamos metidos en cuerpo y alma en el torneo Apertura de la Liga. Armamos un equipo para ser campeones, clasificamos en el primer lugar del grupo y si seguimos ganando definiremos siempre en condición de local.

-¿Cuál considera que fue el mayor éxito de la gestión?

-Quiero dejar en claro que una gestión es un trabajo en conjunto, por lo tanto si hicimos algo beneficioso para Alumni fue entre todos y si nos equivocamos los errores también son colectivos.

-De acuerdo, pero siempre existe una impronta presidencialista.

-Alumni no tiene deudas, está al día en todo, en los balances, los sueldos y los gastos cotidianos. Eso representa una tranquilidad, siempre, y mucho más cuando hay renovación de autoridades.

El estado en el que se encuentra el predio también es un orgullo, cada vez luce mejor, con un cuidado permanente, con una dedicación diaria al mantenimiento de las canchas y de las instalaciones y un proyecto en marcha para potenciar el sistema lumínico.

Pero lo que además me aporta una satisfacción y tranquilidad es que hoy 56 de los 57 propietarios de los terrenos adquiridos en el loteo del club donde antes estaba la cancha (Villa Aurora, en la actualidad barrio General Lamadrid) tienen en su poder las escrituras. El único que falta pertenece a un comprador que se encuentra en Colombia y que por razones personales no pudo viajar ni realizar el trámite correspondiente, pero toda la documentación está disponible en la Escribanía Lozita. Esa es una satisfacción enorme que me llevo, el orden institucional en todo sentido.

-¿Cree que sigue siendo complicado el intento de “profesionalizar” a los futbolistas de la ciudad y región?

-…Y si…Ojalá que el proyecto de César (Piccinini) pueda contribuir y mucho en este aspecto. Por Alumni pasaron muchos futbolistas y unos pocos fueron los que dieron un salto hacia desafíos superadores. Sin haber realizado inferiores en el club en su momento puedo nombrar a Marcelo Santoni, Javier Arbarello y Román Strada; pasar por Alumni le posibilitó, por ejemplo, luego llegar a Belgrano y Talleres y desde las divisiones inferiores surgieron Mauro Rosales y Claudio Arzeno.

Siempre quisimos que Alumni fuese un trampolín hacia otros clubes. Y el futbolista local debe aprender que la dedicación y el cuidado comienza muy temprano. Hoy a los 15 ó 16 años ya te quieren desde los clubes más importantes, entonces hay que estar preparado, entrenando bien, comiendo sano y saliendo poco y nada, como lo hacía Miguel Angel Ludueña cuando después de pasar por Alumni llegó a Belgrano. Tenía 23 años, pero eran otros tiempos, otra realidad. El hoy muestra que Gerónimo Heredia se fue de Alumni a Belgrano a los 13, apenas terminó la etapa del baby.

El fútbol, como muchos aspectos de la vida, no ofrece verdades absolutas. Hay jugadores que explotan a los 25 ó 26, pero esto no invalida lo anterior. Prepararse para lo que vendrá siempre representa adelantarse, la inspiración y el talento siempre necesitarán del esfuerzo y de ello pueden dar fe también Federico Domínguez, Juan Marcelo Aimar y Dieguito Torres, que en diferentes etapas y también con pasos breves por el club luego tuvieron la posibilidad de trascender y vivir del fútbol.

Adrián López deja la presidencia de Alumni y además de un título (antesala de la Nochebuena en Ticino ante el Atlético en 2022) se lleva consigo un orden institucional y un sello de identidad que, si se lo propone, algún día le permitirá “volver al pago sin golpear”.

Siempre será sinónimo de fútbol. Entrar a su recinto de cada día permite, al levantar la vista, encontrarse con una pelota que le regaló su amigo el “Chacho” Peñaloza cuando comprendió que la despedida terrenal se avecinaba. Ese día en el Bar de los Recuerdos las lágrimas mojaron los pocillos de ese café humeante y siempre exquisito que “tira” detrás del mostrador el querido “Pipa” Copertino, dueño de los sabores más requeridos de ese reducto, aunque los dulces y la sandwichería representen una tentación cotidiana.

La pelota, como el pan, fue, es y será compañía en la vida de Gabriel Adrián, el hijo de Juan Domingo y Liliana, el mayor de los tres hermanos (los otros dos son Diego y Marcelo). Será vida, prolongada en Juan Manuel, supervivencia emocional, una metáfora de lo que hacemos todos: hablar con nuestros miedos, ponerle nombre a nuestras esperanzas e inventarnos aliados para no rendirnos.

Sabe perfectamente Adrián en esta especie de despedida que el verdadero poder del fútbol está en su capacidad para unirnos, para recordarnos que lo importante no son los trofeos, sino las historias construidas juntos.

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