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Orden para recuperar y libertad para jugar: la fórmula del «Chino» Moyano en Alumni

 

El entrenador de Alumni Gastón Moyano analizó el triunfo sobre Camioneros y anticipó una revancha más dinámica en la Plaza Ocampo. En Tiempo de Deportes, explicó sus decisiones tácticas, destacó el compromiso de sus jugadores y dejó una advertencia: «Ahora esa ventaja hay que sostenerla».

Tres partidos como visitante y tres victorias. Alumni construyó fuera de casa una parte decisiva de su campaña en el Torneo Regional Federal Amateur, con dos triunfos especialmente valiosos: el 3-0 ante Canalense, en Canals, y el 1-0 sobre Camioneros, en Córdoba.

Con cuatro victorias en cinco presentaciones, el Fortinero llega fortalecido a la revancha del domingo, a las 17.30, en la Plaza Ocampo. Pero Gastón Moyano evita cualquier gesto de suficiencia: sabe que la ventaja es mínima y que la serie sigue abierta.

Entrevistado en la tarde-noche del viernes por Tiempo de Deportes, en FM Sport 91.7, el entrenador habló de fútbol con detenimiento: explicó cómo buscó controlar las bandas de Camioneros, defendió la vocación ofensiva de su equipo y puso en valor el compromiso de sus futbolistas. Su primera respuesta ya marcó el tono de la charla.

—Anda invicto por la vida…

—Yo no, el equipo.

—¿Es muy favorable afrontar la revancha como local después de ganar 1-0?

—Con el resultado puesto, parece que sí. Pero ahora esa ventaja hay que sostenerla.

—¿Habría firmado el empate antes del partido?

—Depende. Si el partido era favorable para nosotros y nos empataban en la última jugada, no lo firmaba. Pero, por la manera en que se dio el encuentro, creo que tanto el triunfo como el empate habrían estado bien. Fue un partido parejo. En el primer tiempo pudimos haber convertido en alguna jugada, pero, en líneas generales, hubo equilibrio.

Ellos tienen un muy buen equipo y el campo de juego no favoreció a ninguno de los dos. Sabemos que Camioneros tiene un potencial que no pudo desplegar por un factor fundamental: el piso. Acá será un partido totalmente distinto. Los dos vamos a poder jugar un poco más y será más dinámico. Seguramente veremos un lindo encuentro, un buen espectáculo.

En lo táctico, por lo que tenemos visto de sus movimientos y variantes, estimo que no modificarán demasiado. Sí cambiará la circulación de la pelota: todo será mucho más rápido. El domingo necesitaban dos o tres toques; nosotros presionábamos y llegábamos casi siempre un segundo antes. Eso nos permitió controlar su circulación.

El buen piso de la Plaza Ocampo favorecerá el control y la velocidad del juego. Tenemos bastante claro qué puede ofrecernos el rival y, a partir de eso, seguiremos ajustando. Hicimos un gran partido como visitantes, pero ahora tendremos mucho menos tiempo para pensar y resolver.

—¿Cuánto se habla con el futbolista? ¿Qué información necesita recibir?

—Hay que darle la información justa y necesaria. El futbolista valora eso. No debemos pasarnos de la raya y pensar solamente en lo que puede hacer el rival, porque confío mucho en nuestro potencial. Tenemos buenos jugadores y somos un buen equipo, tanto individual como colectivamente.

Como entrenador, tengo la obligación de mostrarles las virtudes del oponente, trabajar para neutralizarlas y potenciar lo nuestro.

Teníamos claro que sus dos laterales eran profundos. Por eso dispusimos dos volantes por afuera, para controlar esas subidas y dejarles más aire y campo a nuestros dos puntas frente a sus centrales. No pudimos aprovecharlo tanto porque la pelota no circuló demasiado por el piso, pero sí aparecieron los movimientos que habíamos previsto.

Camioneros es un buen equipo. Se nota que tiene una base y un conocimiento previo del juego de Liga. Somos dos equipos muy parejos. Pudimos sacar una mínima ventaja con una pelota parada, pero sabemos que la serie todavía está abierta. Será un buen partido para ver y para jugar: los dos intentamos jugar y somos agresivos con y sin la pelota. Deseamos que sea un encuentro limpio y con un buen arbitraje.

—En Córdoba eligió a Szumyk, Mendoza y Kranevitter en la mitad de la cancha, con Brugnaro, Giraudo y Barolo más adelante. ¿La revancha exige una propuesta diferente o puede sostener esa disposición?

—Ya vi dos veces el partido y lo que tenía en mente salió bien. Nunca esperamos al rival: presionamos prácticamente al borde de su área grande. Lo que hicimos fue esperar las subidas de sus laterales para tomarlos de frente, en lugar de correrlos desde atrás. Consideré que eso nos iba a garantizar seguridad, orden y más criterio a la hora de atacar. Nosotros no nos metimos atrás.

Camioneros juega con extremos o volantes por afuera muy profundos y con laterales de vocación ofensiva. Para que ese dos contra uno no nos sorprenda, debemos tomar recaudos y tener un volante o un extremo que controle la subida del lateral.

Opté por Kranevitter y Brugnaro para neutralizar esas subidas, pero siempre de frente. Si hubiéramos jugado con extremos más altos, quizás habríamos tenido que correr a los laterales hacia nuestro arco. Buscábamos controlarlos con los volantes, sin tener que perseguirlos hacia atrás.

—Valentín Giraudo es un enganche natural, pero el domingo también jugó como mediapunta y, por momentos, como delantero, con un despliegue importante.

—Valentín es un enganche natural, pero también puede desempeñarse como mediapunta o segundo punta, como lo hizo el otro día. La libertad la tiene siempre. No me parece correcto encasillarlo en un lugar porque constantemente está buscando espacios. Si lo centralizo demasiado, puedo llegar a limitarlo y no es lo que queremos.

—Además de su talento, se vio a un Giraudo comprometido con la recuperación y con impedir que Camioneros saliera con comodidad. ¿Cuánto incidieron la predisposición y la confianza en su rendimiento?

—En el fútbol moderno, difícilmente un jugador pueda participar solamente cuando tiene la pelota. Salvo dos o tres casos puntuales en el mundo, los demás somos todos terrenales y tenemos que cumplir una función cuando no la tenemos.

Eso lo entendimos. El talento de Valen está, como también el de Juampi Galleguillo, que juega en esa posición. Pero, si a la hora de recuperar no agregamos orden, sacrificio y responsabilidad con el equipo, terminamos jugando con uno o dos futbolistas menos en esa tarea. Y, en estos campeonatos, con rivales de jerarquía, con conceptos claros e inteligencia táctica, lo terminás pagando caro.

Ellos lo entendieron y lo hacen por el beneficio del equipo. Creo que eso es lo que pudimos generar en este tiempo: comprender que debíamos ser un equipo combativo cuando no teníamos la pelota, tanto para recuperarla como para ordenarnos.

Después, la libertad para jugar la tienen siempre. No puedo limitar a Valentín Giraudo, Gastón Kranevitter, Martín Trepat o Juan Pablo Galleguillo. Con la pelota tienen libertad para moverse, encontrar espacios y ser agresivos en ataque. Pero, a la hora de recuperarla y ordenarnos, les dije: somos todos iguales, desde el primer hombre hasta el último.

—¿Qué le brinda Ayrton Lovaiza y qué le aporta Matías Barolo?

—Matías nos da mucha claridad cuando lo buscamos con un pase largo. Ayrton quizás sea un poco más fuerte, por su contextura, su forma de jugar y porque viene acostumbrado a otro tipo de juego, como el de la Liga Cordobesa. Tiende más a aguantar la pelota y a girar con el cuerpo. Juegan en la misma posición, pero tienen características diferentes.

Matías hizo perfectamente el trabajo que tenía que hacer ante Camioneros. Realizó un desgaste tremendo. No tuvo situaciones claras de gol porque el partido no pasó por ahí, pero, de acuerdo con lo que habíamos hablado, hizo un partido perfecto.

—¿La condición de local lo obliga a modificar algo o el 1-0 le permite sostener el planteo que dio resultado?

—Nosotros también fuimos a buscar el partido como visitantes: a jugar alto, cerca del arco rival y a recuperar la pelota lo más lejos posible del nuestro. Creo que acá se dará un encuentro similar, aunque puede variar por la necesidad de ellos. Lo que imaginábamos que podían hacer antes de la ida ahora se va a sentir un poco más.

Creo que van a profundizar todavía más las subidas de los laterales. Por eso debemos neutralizarlos de la mejor manera. Un 80 o 90 por ciento de las situaciones claras de gol vienen por las bandas. Si hacemos un partido equilibrado y ordenado en esos sectores, siempre nos van a quedar oportunidades. Además, habrá campo libre y espacios en una cancha que está muy linda.

El planteo no depende solamente del resultado. También tiene que ver con la necesidad del rival, sus características y la manera en que podemos neutralizarlo y lastimarlo.

Nunca pienso un partido mirando un solo arco. No se trata de neutralizar al adversario y después dejar que sea lo que Dios quiera. Siempre analizamos cómo reducir sus potencialidades y de qué manera podemos hacerle daño. Tampoco pensamos únicamente en atacar y dejamos librado al azar lo que pase atrás. No es así.

—¿Orden y libertad van juntos?

—Deberían. El fortalecimiento y la confianza del equipo están en el orden. Cuando el equipo está ordenado y cada uno tiene claras sus funciones, empieza a generarse esa confianza. Después llega la libertad.

Eso pasó ante Camioneros. Cada uno sabía qué debía hacer y veíamos que todos estaban cumpliendo. Eso nos dio confianza y, a la hora de jugar, pudimos conectar dos o tres toques seguidos, aunque la cancha estaba muy difícil.

La confianza nace de ser un equipo sólido, de ver que cada uno cumple su función y de comprobar, durante el partido, que se está dando lo que habíamos pensado dos o tres días antes.

—Hay jugadores que mejoran a sus compañeros. ¿Kranevitter es uno de ellos?

—Sí, tal cual. Gastón mejora muchísimo a sus compañeros y también mejora él cuando se siente protegido, con alguien cerca que pueda conectarse con él a través de la pelota.

Nos aporta muchísimo. Primero, desde el sentido de pertenencia: es un chico que nació en el club y tiene muchísimos partidos con esta camiseta. Jugó regionales, federales, provinciales y ganó campeonatos. Tenerlo dentro de la cancha siempre es una ventaja para nosotros. Y, si logramos rodearlo de buenos jugadores, seguramente los va a potenciar.

—¿Están todos bien? ¿Hay alguna molestia física?

—Están todos perfectos y disponibles para el domingo. La práctica de esta noche, viernes, será tranquila porque estamos muy cerca del partido. Trabajaremos alguna cuestión táctica muy puntual. El sábado descansaremos y nos juntaremos por la noche para concentrar en el predio.

—¿Tiene definido el equipo, aunque no lo confirme públicamente?

—Tengo la suerte de que están todos bien, sanos y, por sobre todas las cosas, con ganas. Estamos con ese deseo de jugar. Va a estar lindo.

Ojalá que la gente acompañe, que el arbitraje sea bueno y que todo lo que rodea al partido esté a la altura, sin problemas. Es lo que más deseo, porque se enfrentan dos buenos equipos. Que pase el que haga mejor las cosas, sin tener que pensar después que hubo alguna cosa rara, que esto o aquello. No me gustaría.

—¿Consume muchas redes sociales? ¿Le llegaron las repercusiones del partido de ida?

—Lo justo y necesario. Si me lo preguntan por el último partido y por lo que se publicó, me hicieron llegar muchos videos cortos. El tema circuló bastante durante la semana, sobre todo en los medios de Córdoba capital.

No me parece bien que, después de ganar o perder, se reclame por la actuación del árbitro. Primero tenemos que ser autocríticos si algo sale mal y dejar de cuestionar todo el tiempo a gente externa. Somos todos parte del fútbol: a veces nos equivocamos nosotros, a veces los jugadores y a veces el árbitro.

Me llamó la atención tanta queja y que se pusiera el foco en su trabajo, porque para mí hizo un laburo tremendo. Vaselli es un chico joven, con proyección. Manejó perfectamente el partido y no se dejó llevar por delante. Me parece que tuvo una actuación correcta. ¿Pudo equivocarse en alguna situación? A lo mejor sí, como puede pasar, pero siempre que no sea de mala fe.

—¿Prefiere un árbitro en ascenso, como Vaselli, o uno con mayor recorrido?

—Estoy haciendo memoria y no nos han dirigido tantos árbitros de mucho recorrido, salvo Mariano Peñaflor o Leandro Sosa, que, aun siendo jóvenes, tienen mucha experiencia.

El árbitro que está en ascenso sabe que hoy, con las redes sociales, los videos, las cámaras y las filmaciones, hacer algo que no está bien no lo va a favorecer. Están permanentemente expuestos, sin importar la cancha o la categoría.

Arriesgar el futuro por un partido no tiene sentido. Por lo menos en este nivel, yo no lo he visto. Más arriba puede ser, pero acá no. Son chicos que quieren crecer. Antes quizás se veían árbitros más grandes; hoy son jóvenes que, si andan bien, enseguida suben de categoría.

Antes de despedirse, Moyano dejó un agradecimiento que también definió el tono de la entrevista: «Poder charlar un rato de fútbol, sin esconder nada, a mí me gusta y lo valoro muchísimo».

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