La Liga Villamariense de Fútbol rendirá este domingo, en la previa de la final del torneo Clausura Gemelo Ferretería, un merecido homenaje al equipo de Alumni que conquistó el título en la temporada 1975.
Han pasado 50 años. Medio siglo. Y el tiempo, lejos de borrar aquellas páginas gloriosas, las volvió aún más valiosas. La Plaza Manuel Anselmo Ocampo será el escenario elegido para volver a abrazar a ese equipo inolvidable, dirigido por don Pedro Ramallo, padre del querido Arturo, un hombre que dejó su sello humano y futbolero en la historia grande de la Liga.
Durante los últimos dos meses, la Liga Villamariense trabajó con paciencia y respeto, recopilando datos, recuerdos y detalles de aquella consagración que marcó época. Este domingo dirán presente protagonistas de aquella gesta: José Luis Pisaroni, José Vilella, Guillermo Day, Osvaldo Liai, entre otros nombres que siguen latiendo fuerte en la memoria colectiva.
No es un hecho aislado. La actual gestión, encabezada por Lucas Martinetti, ya ha sabido reconocer a figuras que engrandecieron el fútbol local como Henry Rapetti, Héctor Abate Daga y Francisco Martina, reafirmando un camino claro: el de honrar la historia y a quienes la construyeron.
De eso se trata. De reconocer. De distinguir. De abrazar. De agradecer a quienes dejaron huellas imborrables y sembraron raíces profundas de fútbol en nuestra ciudad.
La Liga sumó partidos, reorganizó torneos, ordenó su estructura institucional… pero, por sobre todo, no olvida a sus futbolistas. Porque no hay mejor acción que el abrazo eterno. Porque el fútbol también es memoria, gratitud y pertenencia.
Ph: Gentileza Matías Holgado.





