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Las alegrías compartidas

 

Por Alberto Arce (p) para VILLA MARÍA NOTICIAS

Hay alegrías que merecen compartirse. Las razones podrían ser varias y sería extenso enumerarlas a todas, pero considero necesario mencionar a las más destacadas.
Porque te lo merecés, porque sos un pibe querible, de esos que uno quiere abrazar siempre, aunque un 1 metro y 96 centímetros de tu estatura generen dificultades para hacerlo, porque siempre tus triunfos y tus derrotas circunstanciales tuvieron amigos, porque cuando reíste y también lloraste no estabas solo, porque te enseñaron desde pibe y aprendiste bien que el esfuerzo es individual y la cosecha colectiva, porque tus amigos hablan bien de vos y tus ocasionales rivales no se ahorran elogios, porque tu viejo (el querido Mario) estaría orgulloso de vos como lo están mamá Graciela y tus hermanos Genaro y Gina.
Porque transmitiste siempre ese espíritu ganador procurando que los triunfos llegaran por merecimientos y no a cualquier precio.
Porque siempre supiste que a veces un simple en el momento justo tenía más valor que un triple a destiempo, por eso te enfocaste en prepararte, enriquecerte y aguardar el momento. Sabías perfectamente que la oportunidad iba a llegar, pero no te apresuraste en armar las valijas; prolongaste lo más que pudiste ese vínculo familiar que en tu niñez se hizo fuerte e inalterable, siendo de absoluta prioridad en el camino recorrido.
Hoy te vas maduro, esperanzado, con esa valija que siempre esperó porque vos estabas pensando que en todos estos años la vida estaba aquí, cerca del aro construido en el patio de tu casa para ensayar jugadas o lanzamientos que después replicabas en los partidos.
Éxitos Bacha Juniors. ¿Sabés que tu viejo estaría orgulloso de vos? Con la misma intensidad y sonrisa de tu mamá cuando habla de vos y de tus hermanos.
De eso quería escribir. No entiendo demasiado de básquetbol, por eso no opino ni profundizo, pero sí se perfectamente de tus lágrimas de dolor y de emoción, de tu niñez, adolescencia y juventud elevando tu estatura, en proporciones idénticas a tu bondad e ilusiones.
Que la vida te premie Stefano Bachiochi. Y que tu buena semilla florezca lozana y vital en otros suelos fértiles y esperanzados en cosechar buenos frutos.

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