ALEM ESTÁ HERIDO. Y A MÍ TAMBIÉN ME DUELE EL ALMA.
Antes que nada, quiero agradecerles a mis jugadores. A cada uno de los que me acompañaron, a los colaboradores, al cuerpo técnico y a quienes estuvieron cerca cuando sacar esto adelante se hacía cada vez más difícil.
Este no era un año más. Era el centenario de Alem. Y para mí, estar al frente del club que me dio un nombre, del club que defendí siempre con lo mucho o lo poco que tenía, significaba un compromiso enorme.
Por eso hoy me cuesta tanto encontrar las palabras.
«Alem descendió».
Lo leo por todos lados. Lo escucho por todos lados. Y cada vez que aparece esa frase me vuelve a doler.
Porque detrás de esas dos palabras hubo un año entero de esfuerzo, de problemas, de gente que puso la cara y siguió empujando aun cuando las fuerzas empezaban a faltar.
Hubo muchísimas dificultades. No voy a enumerarlas ahora. No quiero hacer leña del árbol caído.
Pero tampoco puedo callarme lo que siento después de haber atravesado todo esto.
Yo me comprometí con Alem. Mis jugadores también. Y nos quedamos hasta el final.
Podríamos habernos ido al comienzo del segundo torneo. Podríamos haber dado un paso al costado cuando los resultados no aparecían. Elegimos seguir. Metimos la cabeza, el cuerpo y el corazón hasta la última posibilidad.
Estuvimos cerca de salvarnos. Muy cerca.
Y no pudimos.
Como entrenador, me hago cargo de lo que me toca. Sé que el esfuerzo no alcanza para borrar un descenso. Yo también quería otro final. Lo quería por mis jugadores, por nuestra gente y por este club que llevo adentro.
A los que estuvieron conmigo, gracias. Gracias por no soltar en los momentos más duros. Por acompañarme cuando había que sostener mucho más que un resultado.
Y a la gente de Alem, al verdadero hincha, quiero decirle que siento un orgullo inmenso.
Sé cuánto les duele. A mí también. Compartimos ese amor que cuesta explicar, ese sentimiento que sigue ahí incluso cuando uno vuelve golpeado y sin consuelo.
Gracias por el aguante. Por estar. Por hacernos sentir que todavía teníamos por quién seguir peleando.
Pero también necesito hablar de las ausencias.
Porque en el año en que más necesitábamos estar todos, hubo gente que le dio la espalda al club. Y eso también dolió. Mucho.
Me dolió ver a personas que dicen amar estos colores elegir otro camino cuando Alem más las necesitaba. Me dolió sentir que unos pesos más podían pesar tanto frente a todo lo que este club les había dado.
Y también esperaba más de algunos empresarios, políticos y funcionarios que se reconocen hinchas de Alem y tenían posibilidades de ayudar. Sé que hubo quienes aportaron y se comprometieron. A ellos se los agradezco. Pero, desde lo que me tocó vivir, otros estuvieron lejos de lo que el club necesitaba.
Tal vez estas palabras molesten. Habrá quienes se enojen conmigo. Yo también estoy dolido y tengo derecho a decir lo que vi y lo que sentí durante este año.
Hoy me pregunto si vamos a despertar. Si vamos a acercarnos. Si vamos a entender cuánto necesita Alem de todos.
Ojalá que sí.
Aunque para evitar este descenso ya sea tarde, todavía estamos a tiempo de acompañar al club y empezar a levantarlo. Pero que ese compromiso se vea. Que tenga presencia, trabajo y continuidad.
Y a quienes lleguen, les quiero pedir algo desde lo más profundo: tengan memoria.
No se olviden de estos jugadores. No se olviden de los que pusieron la cara este año. De los que se quedaron cuando irse era más fácil. De los que sufrieron y siguieron intentando.
El descenso duele demasiado. Pero no puede borrar todo lo que muchas de estas personas le dieron a Alem.
Yo amo a este club. Lo amé en los momentos felices y lo amo hoy, con esta tristeza que me atraviesa. Voy a morir siendo hincha de Alem, orgulloso de lo que viví con esta camiseta y agradecido por todo lo que me dio.
Hoy me toca aceptar una de las páginas más dolorosas de esa historia.
La acepto con dolor, con responsabilidad y mirando de frente a nuestra gente.
Alem está herido. Necesita que lo cuidemos, que lo acompañemos y que trabajemos para que vuelva a levantarse.
Yo creo en esa recuperación porque conozco la fuerza de este sentimiento.
Gracias a quienes estuvieron hasta el final.
Mi amor por Alem sigue acá. Entero. Incluso con el alma rota.
Cristian Agosto –
Entrenador e hincha de Alem.

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